Elías inmobiliaria

 

El Registro de la Propiedad: ¿es obligatorio registrar una vivienda?


Es muy frecuente encontrarse en el mercado con propiedades inmobiliarias sin registrar. ¿Es irregular esta situación? ¿Qué consecuencias va a tener?

Desconocimiento, olvido, ahorro, especulación… son diversos los motivos que pueden haber provocado que una vivienda no se haya inscrito en el Registro en el momento de su adquisición. Ahora bien, si bien esta situación no es la ideal, tampoco es contraria a la ley, pues lo primero que queremos subrayar es que la inscripción en el Registro de la Propiedad no es un trámite obligatorio.

Si no es obligatorio, ¿por qué realizar entonces este registro con los gastos que el mismo supone?

Escriturar y registrar una propiedad es por lo tanto un trámite voluntario, además de costoso y laborioso. ¿Por qué realizar entonces este registro? Porque por la contra, la realización del mismo va a traer consigo importantes ventajas al propietario del inmueble de cara al futuro, algunas de las cuales señalamos a continuación:

- Por una parte, la inscripción en el Registro de la Propiedad otorga seguridad jurídica al propietario del bien o a un potencial comprador del mismo, pues este registro es el único título de propiedad válido frente a terceros. Este trámite garantiza la total seguridad sobre la propiedad del inmueble, pues en el documento de registro se vincula al inmueble con su dueño y se describen los distintos elementos pertenecientes al mismo, además de informar sobre las posibles cargas que recaigan sobre la propiedad.

- Evita problemas y simplifica el proceso en una hipotética transmisión del bien inmueble. El hecho de no haber pasado por el registro no impide la transmisión de la propiedad, pero sí complica la operación, pues va a ser más difícil acreditar la verdadera propiedad del mismo por parte del transmitente/propietario o incluso la ausencia de cargas sobre el bien.

- La inscripción en el registro sí es imprescindible para poder hipotecar la propiedad.

- El registro incluye información sobre todas las cargas (hipotecas, deudas, embargos…) que recaigan sobre la propiedad.

¿Qué ocurre cuando compramos una propiedad sin registrar?

La compra de una propiedad no registrada va a resultar en un primer momento muy atractiva, pues este no registro suele repercutir en general en un precio significativamente inferior. Sin embargo, este aparente ahorro no va a ser tal, pues el proceso de compraventa va a ser notablemente más complejo y el desembolso en gastos de notario y registro mayor.

Como ya avanzamos, el aspecto más delicado en la compraventa de un inmueble sin registrar va a ser demostrar efectivamente la propiedad del bien por parte de la persona que pretende venderlo. Es fundamental tener constancia de la autenticidad y legalidad de los documentos presentados por quien se acredita como titular del inmueble para evitar sorpresas desagradables. Del mismo modo, el no registro hace muy difícil verificar la ausencia de cargas sobre el bien que se desea comprar, añadiendo riesgo e incerteza a la operación.

Sin embargo, las complicaciones no se acaban aquí, sino que una vez realizada la compra el trámite del registro se vuelve mucho más complejo y costoso cuando el inmueble que compramos no está registrado.

El coste de este trámite prácticamente se duplica pues habrá que costear los servicios del notario y los Impuestos de Transmisiones Patrimoniales correspondientes a dos adquisiciones, la actual que se quiere registrar y la anterior que no constaba en el registro. 

El proceso de registro se complica también notablemente. Primero en lo que respecta a la determinación del juez de la propiedad del bien por parte del vendedor previa a la inscripción en el Registro de la Propiedad a nombre del nuevo titular. Pero aún superado ese trámite, la ley marca un plazo de dos años desde la formalización del registro durante el cual la propiedad del bien inscrito puede ser reclamada por un tercero.

 

Con todo esto, la idea que queremos subrayar es que si bien la inscripción en el Registro de la Propiedad no es un trámite obligatorio, tiene importantes ventajas que lo hacen cuando menos recomendable.

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